Nos acercamos a ti reconociendo tú grandeza. Salmo 48:1-14

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Introducción.

A diario oímos a muchas personas que suelen usar frases como: “Que Dios te lo pague”, “Que Dios te bendiga”, o “Si Dios quiere”. Pero, ¿hay algo que Dios tenga que pagar? ¿Tiene Él que bendecirnos? ¿Y cómo podemos descubrir lo que Él quiere? Además, ¿por qué tratamos con tanta familiaridad a Dios? ¿Es que acaso lo conocemos en verdad? ¿Sabe usted las respuestas a esas preguntas?

De hecho, en la iglesia observamos con frecuencia que algunos cristianos tratan a Dios como si fuera cualquier persona, hasta con cierta irreverencia y falta de respeto. Cristianos que dicen adorar a Dios y lo que hacen es usarlo a su antojo. Sin duda vale la pena conocer algo de Dios, a quien invocamos con tanta frecuencia en nuestras expresiones populares.

Dios se complace con los adoradores que le adoran en espíritu y en verdad (Juan 4.24). Pero, actualmente hay muchos que con gran sinceridad adoran a dios (en minúsculas), esto es, un dios “creado a imagen del hombre”; y no conforme a Su revelación en la creación, las Escrituras y en Jesucristo, Dios encarnado.

En realidad, es común conocer a Dios solo de manera superficial. Es por eso que cuando hablamos de adoración, buscó yo más de Él. En la medida que le conozcamos, también surgirán más motivos para adorarle.

El Salmo 48 brota no solo de la experiencia de alguien que conoce a Dios, sino particularmente de quien experimenta el saberse bajo su cuidado.

Grande es el SEÑOR, y digno de suprema alabanza en la ciudad de nuestro Dios. Su monte santo”, Salmo 48:1

Lo primero que reconoce el adorador es quien es su Dios. Y lo describe como: Grandioso es Jehová. La primera palabra la utiliza para describir una condición que ya está en Dios. Grande excelente en extremo.

El nombre de Dios que aquí se utiliza representa la forma más acabada del desarrollo teológico del A.T. Jehová es el ser que no debe su Ser a nada (Independiente de su creación) y del cual proceden todas las cosas.

Es en base a quien es Dios y no por lo que Él hace que es digno de ser alabado con todas nuestras fuerzas. Para definir la Alabanza, se usa la palabra “Halal” de la cual proviene “Aleluya”, una expresión hebrea de “alabanza” a Dios, que se ha incorporado a casi todos los idiomas del mundo. La expresión utilizada donde Jehová es digno de ser alabado, es utilizada también en otros fragmentos, como el cantico de liberación de David.

Invoco al SEÑOR, que es digno de alabanza, y quedo a salvo de mis enemigos”. 2° Samuel 22:4.

Se alaba a Dios por la grandeza de su propio ser, pero dentro de su ser también está el ser Salvador.

Lugares de revelación y adoración.

Dios designo la forma e incluso donde debe ser adorado. Estos lugares, tienen que ver particularmente con que Dios se revela a su pueblo en ellos. Pero la manera de como Dios se revela ha ido desarrollando a medida que avanzamos en la revelación bíblica.

Al inicio, es en el Monte Sinaí. Donde Dios se revela a su pueblo, al darles Su palabra para que les vaya bien en la tierra.

“-Yo estaré contigo —le respondió Dios—. Y te voy a dar una señal de que soy yo quien te envía: Cuando hayas sacado de Egipto a mi pueblo, todos ustedes me rendirán culto en esta montaña”. Éxodo 3:12.

Hay que destacar aquí que adorar y servir tienen la misma connotación. De tal manera que adorar y servir llegan a ser sinónimos. Así que toda adoración debe ser al mismo tiempo un servicio a Dios.

Con la construcción del templo de Jerusalén, el Monte Sion, se habrá de considerar el lugar donde Dios habita.

Acuérdate del pueblo que adquiriste desde tiempos antiguos, de la tribu que redimiste para que fuera tu posesión. Acuérdate de este monte Sión, que es donde tú habitas”. Salmo 74:2

De esta manera el ser bendecido estaba asociado con la cercanía al lugar donde Dios habitaba. Pero este concepto poco a poco va a ser dejado atrás, desde la época de los profetas, al reconocer, que no hay un templo que pueda contener la majestad de Dios.

Así dice el SEÑOR: «El cielo es mi trono, y la tierra, el estrado de mis pies. ¿Qué casa me pueden construir? ¿Qué morada me pueden ofrecer?” Isaías 66:1

Del mismo modo la manera de acercarnos a adorar, ya no reside en un templo, sino en la actitud que tenemos hacia Dios.

Fue mi mano la que hizo todas estas cosas; fue así como llegaron a existir —afirma el SEÑOR—. Yo estimo a los pobres y contritos de espíritu, a los que tiemblan ante mi palabra”. Isaías 66:2.

Hasta llegar a la expresión usada por Jesús de adorar en espíritu y verdad, donde el lugar no es relevante, pero la actitud del adorador sí.

Dios es espíritu, y quienes lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad”. Juan 4.24

Esta última declaración de Jesús en lugar de ir alejándonos del significado básico de nuestro texto, en realidad, nos vuelve a conectar. Pues nuestra adoración significa entrar al lugar de Él. Es su ciudad.

En la ciudad de Dios las reglas que prevalecen son las de Él y no las nuestras, del mismo modo las últimas palabras de del versículo uno, nos recuerdan otro de los atributos de Dios. Es decir su santidad.

Al decir que se trata de su monte santo, hay que recordar que el monte no es santo en sí mismo, sino que lo debe a que Dios quien ha decidido usar este lugar para bendecir, Él es Santo.

El vocablo también indica la condición de lo que se ha dedicado al uso especial del pueblo de Dios (Isa. 35:8). Podemos entonces decir que este monte santo es puro y consagrado para usos santos, de allí que el que está en la presencia de Dios para adorar también ha de ser santo y buscar la santidad.

Dios protege a los que están con Él.

Una hermosa forma de ver la relación con Dios, es la que la Biblia nos presente en diversas ocasiones como el estar En Dios. Pues efectivamente se trata de una relación aún más estrecha que el estar con.

Pues ustedes han muerto y su vida está escondida con Cristo en Dios”. Colosenses 3:3 (Comparar, con la Parábola de la vid, también implica estar en Jesús, Juan 15:4, 7).

Para los que están En Dios, la seguridad es algo así como la norma. Pueden confiar porque saben que Él está allí. La Traducción de la Biblia en Lenguaje Actual (TLA), lo expresa con mucha claridad.

Dios protege nuestra ciudad; por él vivimos confiados. Algunos reyes se unieron para atacar la ciudad, pero cuando la vieron ya no supieron qué hacer; se asustaron por completo y se echaron a correr. Tú los llenaste de miedo. Como heridos de muerte, se retorcían de dolor. Tú los llenaste de miedo, parecían marineros en violenta tempestad”. Salmo 48:3-7

Cuando el pueblo de Dios mora en los palacios de su Señor, sin duda puede vivir confiadamente. Las palabras que se usan aquí como refugio nos dan la idea de un lugar inaccesible.

Los ataques pueden venir a nuestra vida, no somos inmunes a ser atacados, pero al estar En Dios podemos experimentar seguridad. Sin embargo se trata de confiar en que Dios es suficiente para cuidar de su pueblo.

Estar protegidos por Dios es algo más que solo tener en donde huir, de hecho se trata en este sentido de que la protección de Dios se torna en algo positivo. De allí lo que dice el salmo:

Algunos reyes se unieron para atacar la ciudad, pero cuando la vieron ya no supieron qué hacer; se asustaron por completo y se echaron a correr. Tú los llenaste de miedo. Como heridos de muerte, se retorcían de dolor. Tú los llenaste de miedo, parecían marineros en violenta tempestad”. Salmo 48:4-7

Estar en Dios, es al mismo tiempo poner en obra sus consejos. Por ello las bendiciones por la obediencia se traducen en ese cuidado positivo de Dios que hace huir incluso a nuestros enemigos.

El SEÑOR te concederá la victoria sobre tus enemigos. Avanzarán contra ti en perfecta formación, pero huirán en desbandada”. Deuteronomio 28:7

Ese cuidado positivo de Dios, en realidad es sobre cualquier cosa que pudiera dañar al pueblo de Dios. Incluso cuando se trata de enfrentar al maligno la recomendación es que nosotros mismos estemos En Dios.

Así que sométanse a Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes”. Santiago 4:7

Permanecer en Dios es nuestra mejor garantía de seguridad. Esta seguridad está garantizada por Dios, pero el creyente mismo es testigo, Como lo oímos, así lo hemos visto. de que efectivamente es así:

Tal como lo habíamos oído, ahora lo hemos visto en la ciudad del SEÑOR Todopoderoso, en la ciudad de nuestro Dios: ¡Él la hará permanecer para siempre!”. Salmo 48:8

Somos tratados con Misericordia.

Otra de las perfecciones de Dios que surge en las líneas de este salmo, y es que si bien Dios es justo. El aplica su misericordia para con su pueblo. Si bien, contar con que Dios es justo, es bueno para el pueblo que le adora, es mejor cuando como pueblo suyo, nos sentamos a reflexionar sobre sus misericordias.

Dentro de tu templo, oh Dios, meditamos en tu gran amor”. Salmo 48:9

La forma en como Dios trata con su pueblo es en base a su misericordia. En el siguiente canto podemos ver como un creyente reconoce que todo lo que ocurre en su vida es en base a la misericordia de Dios.

El gran amor del SEÑOR nunca se acaba, y su compasión jamás se agota. Cada mañana se renuevan sus bondades; ¡muy grande es su fidelidad! Por tanto, digo: «El SEÑOR es todo lo que tengo. ¡En él esperaré!» Bueno es el SEÑOR con quienes en él confían, con todos los que lo buscan. Bueno es esperar calladamente a que el SEÑOR venga a salvarnos. Bueno es que el hombre aprenda a llevar el yugo desde su juventud. ¡Déjenlo estar solo y en silencio, porque así el SEÑOR se lo impuso! ¡Qué hunda el rostro en el polvo! ¡Tal vez haya esperanza todavía! ¡Que dé la otra mejilla a quien lo hiera, y quede así cubierto de oprobio! El Señor nos ha rechazado, pero no será para siempre. Nos hace sufrir, pero también nos compadece, porque es muy grande su amor. El Señor nos hiere y nos aflige, pero no porque sea de su agrado”. Lamentaciones 3:22-33

Reconocemos su trato de amor hacia nosotros, que nunca deja de estar presente. Ya que nuestras propias acciones nos hubiesen llevado a la destrucción. Y aún en nuestros quebrantos, Dios sigue mostrando su misericordia. Porque aun en la reprensión de Dios, podemos darnos cuenta que su misericordia permanece.

Así que recordar la misericordia de Dios, se traduce en hacer viva una vez más las ocasiones en las que Dios nos ha mostrado su bondad, pero también de las formas en cómo le hemos alabado y servido. Todo esto como un aliciente que habrá de fortalecer nuestra esperanza.

Recordaré el gran amor del SEÑOR, y sus hechos dignos de alabanza, por todo lo que hizo por nosotros, por su compasión y gran amor. ¡Sí, por la multitud de cosas buenas que ha hecho por los descendientes de Israel!” Isaías 63:7

Alabamos a Dios por sus atributos.

Nuestro salmo inicio diciendo: Grande es Jehová, y digno de ser en gran manera alabado. Ahora en el verso 10 se plantea un paralelismo.

Tu alabanza, oh Dios, como tu nombre, llega a los confines de la tierra; tu derecha está llena de justicia”. Salmo 48:10

Es decir el renombre de nuestro Dios es tan grande, debido a que sus atributos son notorias, para nosotros y los de afuera, que lo correcto es que le alabemos por lo grande que Él es. Y para ello la demanda de adoración a nuestro Dios ha de incluir a todos los confines de la tierra. Porque nuestro Dios es un Dios justo, del mismo modo es justo que le adoren todos. Ese es el sentido expresado en la adoración del reino mesiánico.

Y entonaban este nuevo cántico: Digno eres de recibir el rollo escrito y de romper sus sellos, porque fuiste sacrificado, y con tu sangre compraste para Dios gente de toda raza, lengua, pueblo y nación”. Apocalipsis 5:9

Por tener este texto un sentido escatológico, nos lleva a considerar que la adoración-alabanza, del pueblo de Dios, en un sentido ha de ser igual de amplia. Desde todos los lugares, pueblos y naciones. Pero además la iglesia realiza esta adoración alabanza, en el sentido del anuncio escatológico, de lo que habrá de ser hacia el final de los tiempos. De esta forma la alabanza-adoración de su pueblo hoy en día, no es la adoración final, pero si un signo de lo que algún día habrá de ser.

Los versículos 11-13 nos presentan una serie de imágenes, donde el adorador puede regodearse al saberse protegido por Dios.

Por causa de tus justas decisiones el monte Sión se alegra y las aldeas de Judá se regocijan. Caminen alrededor de Sión, caminen en torno suyo y cuenten sus torres. Observen bien sus murallas y examinen sus fortificaciones, para que se lo cuenten a las generaciones futuras”. Salmo 48:11-13

Puede parecer pretencioso cuando alguien casi presume de la protección que Dios le da. Pero en realidad es una forma de dar testimonio a sí mismos y una invitación para que las generaciones venideras, puedan descansar en la misma protección de la que goza este adorador.

Por otro lado en verdad es motivo de gozo el saber que Dios es quien decidió colocarnos dentro de El para así brindarnos su protección.

No debemos dejar de observar que la alabanza no se dirige a la ciudad, sino a Dios. El pueblo se goza en Sion, en la ciudad, en las torres; pero no las adora, más bien adora al Dios que mora allí. Su protección no está en la ciudad, sino en Dios.

El salmista termina con una nota de confianza y esperanza: Por siempre nos guiará “hasta la muerte” que puede ser “más allá de la muerte”. El cuidado de Dios en realidad no se limita a nuestro existir sobre esta tierra.

¡Este Dios es nuestro Dios eterno! ¡Él nos guiará para siempre!”. Salmo 48:14

Para que Dios pueda cuidar y guiar a su pueblo más allá de nuestra vida, y en la eternidad. Primero este atributo ha de estar en Dios, como este salmo dice. Y es en base a esto que surge la esperanza en la vida eterna. En la vida y en la muerte somos del Señor y el cuidara de nuestra vida dondequiera que estemos.

Si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos o que muramos, del Señor somos”. Romanos 14:8

S. D. G.

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